Honrando a don Gilberto PDF Imprimir E-mail
Escrito por José R. Bas - Editor de Independencia.net   
Miércoles, 30 de Junio de 2010 21:41
Gilberto Concepción de Gracia
Gilberto Concepción de Gracia
Primer presidente y fundador del
Partido Independentista Puertorriqueño

Cuando pienso en Gilberto Concepción de Gracia me pregunto cuál será la manera más adecuada de honrar su memoria. Salvo algunas escasas ocasiones en que pude verlo de lejos y otras en que lo vi por televisión, no tuve oportunidad de estar cerca de él nunca. Lo cierto es que no lo conocí personalmente. No podría relatar anécdotas, ni contar mis observaciones sobre su persona durante las faenas políticas en el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) porque cuando comencé en ellas Concepción de Gracia ya no estaba. Aún así, he aprendido a admirar profundamente a don Gilberto gracias al esfuerzo de varias personas que se han esmerado por preservar su historia y hacer que los que no lo conocimos aprendamos sobre quién fue don Gilberto el padre, el amigo, el abogado y el líder incorruptible de la independencia a quien le tocó tomar las riendas de la lucha de manos de don Pedro Albizu Campos.

Es forzoso mencionar a su hijo, Gilberto Manuel Concepción Suárez, de quien he escuchado interesantísimas historias de su padre que me han revelado al hombre recto, amoroso, noble, firme, valiente y arrojado en la defensa de los principios que rigieron su vida. También debo mencionar a Pablo Marcial Ortiz, Editor del libro “En nombre de la verdad”, que contiene una valiosísima colección de documentos, cartas y transcripciones de discursos que detallan aspectos, hasta ahora desconocidos, sobre la historia de Puerto Rico y sobre la lucha por su independencia en manos del fundador del Partido Independentista Puertorriqueño.

Se aproxima el 9 de julio en que concluye la celebración del centenario de su natalicio. Además, culminó hace unos días la más reciente gestión del PIP ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU, a donde hemos acudido todos los años a continuar la labor que comenzó don Gilberto Concepción de Gracia de denunciar el engaño que pretendía perpetuar el colonialismo en Puerto Rico. Ante la proximidad de ambos eventos, se me ocurre apropiado agradecerle a nuestro primer presidente y fundador por habernos señalado con tanta sabiduría el camino a seguir en nuestra lucha. Me referiré al  informe que don Gilberto transmitió a través de la radio del país en septiembre de 1953[1].

Concepción de Gracia regresaba a la Isla luego de haber presidido la Delegación del PIP que presenció los trabajos de la Comisión de la ONU que consideró la petición de Estados Unidos para que se le eximiera de tener que rendir informes periódicos sobre Puerto Rico, su posesión colonial en el Caribe. Dicha petición se amparaba en que en la Isla se había implantado el Estado Libre Asociado (ELA). EEUU alegaba que con ello habíamos alcanzado un completo gobierno propio[2].  Por tanto, se debía retirar a Puerto Rico de la lista de Territorios Dependientes.

La delegación de EEUU la dirigió Mason Sears y estuvo compuesta por miembros prominentes del Partido Popular Democrático (PPD) que actuaron allí, no a nombre del pueblo de Puerto Rico, sino del de EEUU. El delegado alterno era Antonio Fernós Isern, quien contó como asesores con José Trías Monge, Ernesto Ramos Antonini, Arturo Morales Carrión, Sol Luis Descartes y otros.

Las expectativas de los estadounidenses era que su petición fuese aprobada sin dilación, ni discusión.  Confiaban en que luego que Fernós hiciera la exposición final sobre el ELA y su mal llamada Constitución, los delegados de los demás países irrumpieran en un aplauso y procedieran a aprobar la solicitud inmediatamente. No ocurrió así.

Estados Unidos mintió cuando aseguró que en 1948 se había celebrado un plebiscito para que el pueblo determinara qué clase de gobierno propio deseaba, si el estado, la independencia o el estado libre asociado a los EEUU.  Fernós no desmintió, ni corrigió lo expuesto por el señor Sears. Ambos proyectaron la falsedad de que la Ley 600 de 1950 era el resultado de aquella consulta de 1948, que en realidad nunca ocurrió. Mentir de forma tan descarada fue la carta arriesgada que jugó EEUU pensando que su solicitud no encontraría obstáculos para aprobarse de inmediato.

El único rol que se le había permitido ejercer a la delegación del PIP fue la de un simple espectador. Un intercambio en privado entre Baltasar Quiñones Elías, miembro de la delegación independentista, y don Gilberto, me habla sobre la condición de “creyente” del último. Ante las dificultades que se apreciaban, Quiñones Elías aseguraba que “estamos solos”. Don Gilberto le replicó que “tenemos con nosotros al Delegado Mayor”, de quien explicó luego que “el Delegado Mayor es Dios”. Según se fue desarrollando la discusión sobre si Puerto Rico había alcanzado un verdadero estatus soberano, con un gobierno propio cuyas características se ajustaran a los criterios que la Asamblea General de la ONU había establecido, don Gilberto insistió en que el “Delegado Mayor” había metido la mano a favor de la independencia.  Así pensó cuando Ecuador propuso una posposición de la discusión y cuando la India declaró su parecer de que “Puerto Rico no gozaba de completo gobierno propio”.

Aquel debate resultó en su posposición por algunos días. Luego que se enviara el caso de Puerto Rico a la Asamblea General de la ONU, don Gilberto se sintió satisfecho porque  las expectativas del PIP se habían cumplido, al menos en lo más importante. Era necesario que la solicitud de EEUU no se aceptara sin que antes se examinara “la posición puertorriqueña y que no quedara sin desmentir el cúmulo de inexactitudes y de falsedades propaladas por Estados Unidos y sus agentes coloniales”. Hasta ese momento Estados Unidos había sido derrotado en sus intentos de pasar gato por liebre. El PIP tuvo luego una participación activa en periódicos y otros medios denunciando el engaño que EEUU pretendía perpetrar con la ayuda del PPD colonial.

La gran contribución de don Gilberto Concepción de Gracia y del Partido Independentista Puertorriqueño, a juicio mío, aparece descrita por el propio don Gilberto así: “Esto constituye un acontecimiento de gran importancia para las fuerzas de liberación puertorriqueña. Por primera vez tendrá conocimiento el mundo del drama de nuestro pueblo.  De ahora en adelante no podrá falsificarse más nuestra realidad política, económica y social.  El ya poderoso movimiento independentista puertorriqueño tendrá la oportunidad de impugnar ante las Naciones Unidas la falsa posición del gobierno de Estados Unidos y sus agentes coloniales”.[3]

Aquello no terminó allí. Sabemos que más tarde, EEUU consiguió su objetivo. Sin embargo, habían quedado plasmados para la historia y para la continuación de la lucha  todas las objeciones y argumentos que servirían para impugnar aquel acto fraudulento norteamericano que llevaba la bendición de los Populares puertorriqueños. Además, quedaron registradas las opiniones de la India y de Irak en cuanto a la falsedad de las alegaciones de EEUU, así como las afirmaciones inequívocas de Ecuador en el sentido de que “Puerto Rico es una nación latinoamericana que en 1898 estaba preparada para ser una república libre, soberana e independiente”.

Todo lo anterior, presenciado e informado minuciosamente por Gilberto Concepción de Gracia, nos ha servido siempre para continuar la lucha por la independencia. Sus denuncias se han repetido exitosamente una y otra vez  para demostrar la naturaleza colonial de la relación de Puerto Rico con EEUU y para  recalcar la mentira que el poderoso e imperialista administrador de colonias dijo para lograr que la ONU aprobara el coloniaje por consentimiento para Puerto Rico, en 1953.

El proceso para convencer y motivar a muchos concernidos a actuar para solucionar en forma definitiva nuestro gran problema colonial ha sido lento y ha requerido líderes con visión, mucha persistencia, paciencia, astucia e inteligencia. Como los cimientos puestos por don Gilberto han permanecido firmes y han permitido construir sobre ellos, ha habido grandes adelantos. En este año el Comité Especial de Descolonización aprobó por undécima vez consecutiva una resolución urgiendo a la Asamblea General de la ONU a reabrir el caso de Puerto Rico. A la vez, reconoce que Puerto Rico no ha ejercido nunca su derecho inalienable a la autodeterminación e insta a EEUU, con carácter de urgencia, a que se comprometa a establecer un proceso que nos permita decidir nuestro destino libremente.

Rendimos tributo a Gilberto Concepción de Gracia, un luchador visionario que sentó las bases y señaló el camino por el que las generaciones futuras habrían de pasar para alcanzar el objetivo de la independencia, que definitivamente se alcanzará. ¡Gracias, don Gilberto!


[1] Pablo Marcial Ortiz, Editor, “En nombre de la verdad” (Rep. Dominicana: 2007), pág. 295

[2] Ibid., pág. 508

[3] Ibid. Pág. 320

 
 

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